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Reclamar un impago en 2026: el MASC es obligatorio antes del monitorio

Reclamar un impago en 2026: el MASC es obligatorio antes del monitorio desde el 3 de abril de 2025. Conoce la escalera de reclamación extrajudicial paso a paso.

EasySoft Tech6 min de lectura

Desde el 3 de abril de 2025, reclamar un impago en España ya no es lo que era: antes de acudir a los tribunales, incluido el procedimiento monitorio, es obligatorio intentar un MASC, es decir, un medio adecuado de solución de controversias (mediación, negociación, conciliación u otro similar). Así lo estableció la Ley Orgánica 1/2025, de medidas de eficiencia del Servicio Público de Justicia, y quien salta este paso se arriesga a ver inadmitida su demanda. En este artículo te explicamos qué es el MASC, por qué su obligatoriedad cambia la estrategia de cobro de cualquier pyme y cuál es la escalera de reclamación razonable que evita llegar al juzgado. Spoiler: una reclamación extrajudicial bien hecha vale más que un pleito tardío.

Qué es el MASC y por qué es obligatorio antes del monitorio

MASC es el acrónimo de medio adecuado de solución de controversias: un procedimiento voluntario en su objeto (las partes eligen el medio) pero obligatorio como trámite previo para la mayoría de los pleitos civiles y mercantiles. Incluye la mediación, la negociación directa entre partes, la conciliación, la opinión de experto independiente y otros mecanismos que buscan resolver el conflicto sin juez.

La Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, hizo que este paso previo fuera exigible para interponer demandas (incluido el monitorio y la demanda de juicio verbal) en asuntos civiles y mercantiles desde el 3 de abril de 2025. En la práctica, para reclamar una factura impagada de forma judicial necesitas:

  1. Acreditar que intentaste el MASC antes de presentar la demanda.
  2. Esperar el plazo legal (habitualmente un mes desde la recepción de la solicitud o desde la firma del acta de inicio, con suspensión de plazos) sin llegar a un acuerdo, o constatar la imposibilidad de celebrarlo.

Si no lo haces, el juzgado puede inadmitir la demanda: todo el tiempo y el dinero invertidos en el proceso se pierden solo por un trámite. Y hay un matiz adicional: la solicitud del MASC interrumpe la prescripción de la deuda, con lo que el trámite también te protege frente al reloj de la prescripción mientras negocias.

Qué significa en la práctica: la reclamación bien hecha vale más que un pleito tarde

El MASC obligatorio cambia la lógica de cobro de muchas pymes, y conviene entender por qué. El monitorio es el procedimiento que muchos empresarios conocen como “la vía rápida” para cobrar, pero la realidad es más matizada:

  • Es caro: exige abogado y procurador, cuyas minutas se suman a una reclamación que ya arrastra meses de intereses y costes.
  • Es lento: entre la solicitud del MASC, la presentación de la demanda, el requerimiento al deudor, su oposición y la ejecución, pueden pasar meses o más de un año sin ver el dinero.
  • Quema la relación: cuando el deudor recibe el requerimiento judicial, la relación comercial suele estar rota de facto, incluso en los casos en los que el deudor habría pagado con un poco de presión amistosa.

La consecuencia estratégica es clara: el valor de la fase extrajudicial ha subido. Una reclamación formal y profesional, enviada en cuanto vence la factura, con el desglose de principal, intereses y costes de cobro, resuelve muchos impagos por la vía del diálogo antes de que el MASC sea siquiera necesario. Y si el MASC hace falta, llegas a él con el expediente completo: fechas, comunicaciones, deuda cuantificada y voluntad de negociar, lo que te sitúa en una posición de fuerza en la mediación.

La escalera razonable para reclamar un impago

No todos los impagos merecen el mismo tratamiento, y la ley ahora estructura la progresión natural del cobro. La escalera razonable es esta:

1. Recordatorio amistoso

En cuanto una factura vence, un recordatorio breve y cordial (una llamada o un correo) basta para resolver un porcentaje alto de los casos: muchas veces el cliente simplemente se ha despistado o ha tenido un problema puntual de tesorería. Aquí no se juega nada, solo se demuestra que tu sistema de cobros está despierto.

2. Carta de reclamación formal

Si el recordatorio no funciona, toca pasar a la escritura. Una carta de reclamación formal con el detalle de la deuda: facturas impagadas con sus números y fechas, vencimientos, intereses de demora devengados (el tipo pactado o el legal, BCE + 8 puntos) y los 40 € por factura en concepto de costes de cobro que reconoce el artículo 8 de la Ley 3/2004. Esta carta demuestra además que reclamaste, cuándo y qué reclamabas: documentación clave para el MASC y para el juzgado. Para redactarla sin lagunas puedes usar nuestra checklist gratuita de la carta de reclamación de impago.

3. MASC (medio adecuado de solución de controversias)

Si la carta no da resultado, el siguiente peldaño es el trámite que la ley exige antes de ir a juicio: proponer una negociación o mediación con el deudor. No es solo una obligación: es la última oportunidad de cobrar sin pasar por el monitorio, y la que más impagos resuelve, porque el deudor sabe que detrás viene el juzgado. La solicitud interrumpe la prescripción y, si hay acuerdo, se formaliza con efecto vinculante.

4. Vía judicial (monitorio y ejecución)

Solo si el MASC fracasa (o no se puede celebrar) tiene sentido el monitorio, con abogado y procurador, reclamando principal, intereses, los 40 € por factura y las costas. Es el último recurso, y la ley lo ha colocado deliberadamente al final de la escalera.

Cómo prepararse para reclamar mejor (y más pronto)

La mejor reclamación es la que se hace a tiempo, y eso solo es posible si sabes exactamente qué hay pendiente. El problema habitual de las pymes no es la falta de derecho, sino la falta de visibilidad: no se sabe qué facturas han vencido hoy, cuáles llevan 30 o 60 días de retraso y cuánto suman los intereses acumulados. Cuando la reclamación se improvisa tarde y sin datos, el monitorio se convierte en la única opción, con todo lo que eso cuesta.

La alternativa es tener el seguimiento de vencidos automatizado en el ERP: que el sistema te avise el mismo día del vencimiento, cuantifique los intereses y los 40 € por factura, y te prepare el borrador de la carta formal para que decidas cuándo y cómo enviarla. Eso es exactamente lo que hace nuestra solución de gestión de cobros sobre Dolibarr, y el envío de cada reclamación lo decides siempre tú, sin terceros de por medio.

Conclusión: reclama por escrito, reclama pronto y reclama con datos

El MASC obligatorio desde el 3 de abril de 2025 no es un obstáculo burocrático más: es la confirmación legal de lo que las empresas que cobran bien ya practican. La escalera recordatorio → carta formal con intereses y 40 € → MASC → vía judicial ordena el cobro y deja el juzgado como último recurso, que es donde debe estar. Una reclamación extrajudicial hecha a tiempo, con la deuda cuantificada y documentada, resuelve más impagos que un monitorio presentado tarde, y sin romper la relación comercial.

Pon en orden tus cobros hoy: descarga la checklist gratuita para la carta de reclamación de impago, y si tu ERP no lleva el seguimiento de vencidos por ti, mira cómo lo resolvemos en nuestra solución de gestión de cobros sobre Dolibarr. Cuando llegue el momento del MASC, llegarás con los deberes hechos.

Sobre el autor

EasySoft Tech — software factory española especializada en el ERP Dolibarr desde 2019: módulos a medida, implantación, migración y cumplimiento normativo (VeriFactu, SII, contabilidad). Este artículo refleja nuestra experiencia real con estos módulos.